miércoles, 27 de mayo de 2009

Luis Alfaro Vega [1961]















Luis Alfaro Vega

Libro con dedicatoria llegado desde Costa Rica


El sábado día 23 de mayo recibí de Luis Alfaro Vega su libro Luces y sombras de otro tiempo, en donde se recogen veintiocho relatos de su vida costarricense. Narraciones que como él indica en la carta que lo acompaña llevan el propósito de recuperar algo de aquel hacer agrario que como siempre se va perdiendo.
Luces y sombras… lleva alegrías y penas, soledad y silencio, sueños a conseguir y relatos que también nos hacen sonreír. El libro comienza con La Vela, en donde el mutismo y una aguda observación es el motor de la historia:Nadie dice nada, tal vez porque el dolor tiene más peso que las palabras, o porque todos saben lo que pasó y es inapropiado repetirlo. Como dice el autor es más espinoso manejar el silencio que la palabra. Luis nos lleva por su país y lo hace con una prosa magistral y sensible, se siente y se huele el paisaje.
Son relatos de tiempos difíciles, de hambre como este fragmento de En el Hospital: Cuando llega el almuerzo yo pienso en mamá, que nos alimenta a tantos con tan poco, que hace magia con un puño de arroz y una estaca de yuca.
Agudizar el ingenio es de sobra sabido cuando hay que conseguir algo, pero además tenemos que agudizarnos como personas humildes que somos en donde el valor más importante es ser simplemente persona. En La Organización dice Luis en la voz del Abuelo Chente, en la voz de la experiencia pero que nosotros la olvidamos para parecer modernos y solamente nos lleva a vivir peor en sociedad:[…] si uno vive en comunidad tiene el deber de participar, no es solo caminar el camino que otros hicieron, hay que aportar un pedacito de trecho […] Para vivir mejor hay que conversar, intercambiar, crear vínculos para no ser como animales que se matan entre sí.
Solo quiero agradecerte ese gesto tan inusual y humano a la vez de regalarme tus palabras, con trozos de tu vida: de tu luz y de tu sombra.
Gracias Luis y mi enhorabuena por tu libro.

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lunes, 18 de mayo de 2009

Mario Benedetti [1920-2009]


Nos dejas un gran legado.

Esta mañana, lunes 18 de mayo, mientras desayunaba la radio anunciaba la muerte de Mario, el café no me desperto hoy sino su muerte. Para siempre quedaran poemas como Hagamos un trato...



Te quiero



Tus manos son mi caricia,
mis acordes cotidianos;
te quiero porque tus manos
trabajan por la justicia.
Si te quiero es porque sos
mi amor, mi cómplice, y todo.
Y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos.
Tus ojos son mi conjuro
contra la mala jornada;
te quiero por tu mirada
que mira y siembra futuro.
Tu boca que es tuya y mía,
Tu boca no se equivoca;
te quiero porque tu boca
sabe gritar rebeldía.
Si te quiero es porque sos
mi amor mi cómplice y todo.
Y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos.
Y por tu rostro sincero.
Y tu paso vagabundo.
Y tu llanto por el mundo.
Porque sos pueblo te quiero.
Y porque amor no es aurora,
ni cándida moraleja,
y porque somos pareja
que sabe que no está sola.
Te quiero en mi paraíso;
es decir, que en mi país
la gente vive feliz
aunque no tenga permiso.
Si te quiero es porque sos
mi amor, mi cómplice y todo.
Y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos.

Una mujer desnuda y en lo oscuro



Una mujer desnuda y en lo oscuro
tiene una claridad que nos alumbra
de modo que si ocurre un desconsuelo
un apagón o una noche sin luna
es conveniente y hasta imprescindible
tener a mano una mujer desnuda.
Una mujer desnuda y en lo oscuro
genera un resplandor que da confianza
entonces dominguea el almanaque
vibran en su rincón las telarañas
y los ojos felices y felinos
miran y de mirar nunca se cansan.
Una mujer desnuda y en lo oscuro
es una vocación para las manos
para los labios es casi un destino
y para el corazón un despilfarro
una mujer desnuda es un enigma
y siempre es una fiesta descifrarlo.
Una mujer desnuda y en lo oscuro
genera una luz propia y nos enciende
el cielo raso se convierte en cielo
y es una gloria no ser inocente
una mujer querida o vislumbrada
desbarata por una vez la muerte.

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lunes, 27 de abril de 2009

O Canto de Lilita e outros poemas: Raquel Souza


O Canto de Lilita e outros poemas

O Canto de Lilita e outros poemas
es el último libro de Raquel Souza que tengo el honor de tener en mis manos ¡con dedicatoria! de esta poeta brasileña nacida en Rio Grande.
El libro escrito con el corazón y a golpe de recuerdos está dividido en tres partes: la primera “O canto de Lilita” está compuesto por catorce poemas, siendo la parte más extensa e intensa del poemario, para mi odel poemario. La segunda “Amantissímas da Noite” compuesto por nueve poemay la última “Legado” lo forman seis.
La protagonista, si es que en poesía se pudiera hablar así, en poesía el único protagonista debe de ser el sentimiento (y esta poeta escribe así, apaixonadamente. Sempre apaixonadamente) es Lilita, la mujer que un día fue feliz.
Me centraré en la primera parte “O Canto de Lilita” son poemas de dolor ante la ausencia por la muerte de la persona amada, su marido como dijera Miguel Hernández en el encabezado de “Elegía a Ramón Sije”: …se me ha muerto como del rayo[…] muere repentinamente.
Tuvo una vida difícil, creció con el cariño del padre extranjero, la mujer, señora anciana, rica y seria tenía modales severos. “Minha mãe me penteava e dolia” (pág 34). La hermana de la señora quería a Lilita como si fuera una muñeca, algo así como un juguete de lujo por lo que su cara no reflejaba felicidad y menos aún tras la muerte del padre.
La autora no se esconde en Lilita para hablar, la elige para expresar mejor “para falar do que precisava falar…”
Después de mucho sufrir Lilita se casa con un chico de inmigrantes portugueses, la suegra no la ve con buenos ojos al tratarse de una nuera adoptada por gente castellana, en cambio, la cuñada la acepta bien. Este matrimonio le cambia la vida radicalmente: se sentía amada, amada por fin.
Fueron años de felicidad hasta que la muerte se lleva a su esposo amado, muere en sus brazos y en sus brazos queda el recuerdo para siempre. De nuevo Lilita se enfrenta con la soledad, la antigua soledad.
Raquel Souza en sus poemas canta el desespero de Lilita y aunque sea paradigmático Ella no la conoce, ¿y qué sabemos de las personas que no conocemos? Pues justamente de quien no conocemos nada lo poco que se sabe es todo. Lilita es amor, pasión, y ante la ausencia del amado se siente vacía.
Su vida es una elegía, el único bálsamo que encuentra, y que la aparta un poco de ese penar es cuando se fija en las nubes, así: “faziam desenhos lindos ao sabor dos ventos e dos inúmeros matizes do sol”. Los poemas de la primera parte son intensos, doloridos, porque cuando se pierde lo que más se ama como Miguel Hernández:

No hay extensión más grande que mi herida
lloro mi desventura y sus conjuros
y siento más tu muerte que mi vida.

     […] 
lo hemos perdido.

Queda manifestado en su poemario que hablar de la muerte es hablar de la vida, de esa vida tan
intensa con su amado, que por haber sido tan intensa ahora será dolorida. De esta primera parte el poema “Imposiciones”, escrito en español, refleja el mundo de sinsabores de Lilita.
Imposiciones

Mis ojos viejos
En los dulces amores
Que aún se materializan.
Es decir:

Yo no puedo más quedarme
Tan sola y vacía de calor
Perdida en este cuarto triste
De agraciados sufrimientos
Soy de ahora vino sin pan.

Y porque preexisto como una muchacha desolada
en tierras secas sin madre y manos fuertes
Para en el cielo jugar a las casitas
Voy ahora mismo. Con mi perro en las manos
Cargando una tiza roja para alumbrar
Los nombres de mi padre madre abuelos
Y esposo fervoroso que no veo más.

¿Dónde están los árboles y todas las cosas bellas?
Camino con las espaldas rectas y en el rostro
No sé si ya es visible –los colores del descubrimiento lleno
De sabores y una melancolía que no sé para qué
Pero me hace construir senderos resplandecientes
En los cuales ya no más hablaré español ni portugués:
Las palabras serán hechas de flores y pajaritos
-¡golondrinas!- como quiso un día mi imaginación.

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jueves, 16 de abril de 2009

Garcilaso de la Vega [1501-1536]

En este soneto de Garcilaso el poeta etá condenado a un amor que no se atreve siquiera a confesar, y del que no espera ninguna correspondencia.

Soneto XXXVIII

Estoy continuo en lágrimas bañado,
rompiendo el aire siempre con sospiros;
y más me duele el no osar deciros
que he llegado por vos a tal estado;

que viéndome do estoy, y lo que he andado
por el camino estrecho de seguiros,
si me quiero tornar para huiros,
desmayo, viendo atrás lo que he dejado;

y si quiero subir a la alta cumbre,
a cada paso espántanme en la vía,
ejemplos tristes de los que han caído.

sobre todo, me falta ya la lumbre
de la esperanza, con que andar solía
por la oscura región de vuestro olvido.

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